Concursal y reestructuración
Cuando la empresa deja de poder atender sus pagos
La insolvencia se trata mejor cuanto antes. Mientras la empresa conserva tesorería y capacidad de negociación existen instrumentos para reordenar la deuda y continuar la actividad; cuando ya no puede pagar las nóminas, el abanico se ha cerrado casi entero y sólo queda administrar el final.
Además, el administrador tiene deberes propios desde el momento en que la situación se hace patente, y responde de lo que ocurra si no los atiende. Es frecuente que quien más se juega en un concurso sea quien menos sabe que está en riesgo.
Qué revisamos
Diagnóstico de la situación
Si lo que hay es un problema puntual de tesorería o una insolvencia, si es actual o inminente, y qué margen real queda. De esa distinción depende todo lo demás, y es lo primero que miramos.
Negociación con acreedores
Comunicación de apertura de negociaciones, con la protección frente a ejecuciones que lleva aparejada, y acuerdos con bancos, proveedores y arrendadores antes de llegar al concurso.
Plan de reestructuración
Reordenación de la deuda con continuidad de la actividad: perímetro de acreedores afectados, clases, mayorías necesarias y homologación judicial del plan.
Concurso de acreedores
Preparación y presentación de la solicitud, con la documentación contable que exige, y dirección del procedimiento hasta la liquidación o el convenio.
Responsabilidad del administrador
Deberes ante la insolvencia y ante la causa de disolución, momento en que nace la obligación de actuar, y defensa frente a la acción de responsabilidad y frente a la calificación culpable del concurso.
Si el que no cobra eres tú
Reclamación de impagos antes de que el deudor entre en concurso, comunicación del crédito una vez abierto, impugnación de la lista de acreedores y defensa del privilegio o de la garantía que tuvieras.
Cuándo conviene una consulta
Situaciones concretas en las que una conversación breve antes de decidir evita, en la mayoría de los casos, un procedimiento posterior.
- Encadenáis varios meses aplazando pagos a proveedores para poder pagar nóminas.
- Tenéis deuda acumulada con Hacienda o con la Seguridad Social y un aplazamiento incumplido.
- El patrimonio neto ha caído por debajo de la mitad del capital social.
- Un acreedor os ha anunciado que va a solicitar el concurso.
- Estáis negociando con el banco una refinanciación y os piden garantías personales.
- Un cliente importante os debe una cantidad relevante y ha dejado de responder.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo se considera que una empresa está en insolvencia?+
Hay insolvencia actual cuando no se pueden cumplir regularmente las obligaciones exigibles, e insolvencia inminente cuando se prevé que no se podrá dentro de los tres meses siguientes. Existe además la probabilidad de insolvencia, que es la situación en la que, de no alcanzarse un plan de reestructuración, es objetivamente previsible que no se puedan cumplir las obligaciones que venzan en los próximos dos años.
¿Cuánto tiempo tengo para pedir el concurso?+
Dos meses desde que el deudor conoció o debió conocer la insolvencia actual. La ley presume que la conoció cuando ocurre alguno de los hechos que permitirían a un acreedor pedir el concurso, como un embargo sin bienes libres bastantes para el pago. Dejar pasar el plazo tiene consecuencias para el administrador.
¿Qué se puede hacer antes de llegar al concurso?+
En probabilidad de insolvencia o insolvencia inminente, el órgano de administración puede comunicar al juzgado que está negociando con los acreedores, o que va a hacerlo de inmediato, un plan de reestructuración. Quien está ya en insolvencia actual puede hacerlo mientras no se haya admitido a trámite un concurso necesario. La comunicación por sí sola no provoca el vencimiento anticipado de los créditos aplazados.
¿Responde el administrador con su patrimonio de las deudas de la sociedad?+
Puede responder. Si concurre causa de disolución, por ejemplo pérdidas que dejen el patrimonio neto por debajo de la mitad del capital, los administradores tienen dos meses para convocar la junta, y si no lo hacen, o no piden la disolución judicial o el concurso en los dos meses siguientes cuando proceda, responden solidariamente de las obligaciones sociales posteriores. No tienen que convocar la junta si han solicitado el concurso o han comunicado al juzgado las negociaciones con acreedores.
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